📚Aprendiendo sobre los 4 Vedas
Bienvenidos de vuelta a este espacio de reflexión. Hace poco, mientras leíamos la Bhagavad-gita en nuestro club de lectura de los Viernes y compartía impresiones y dudas con algunos amigos devotos, nos topamos con una pequeña duda en uno de los versos que encendió nuestra curiosidad. Especialmente en el verso 9.17. Donde Krishna menciona 3 de los 4 vedas. Platicando, nos dimos cuenta de que sería interesante investigar al respecto para comprender mejor el mapa de la sabiduría antigua.
Lo que están por leer es una amorosa compilación de las respuestas que encontré en las escrituras y en las enseñanzas de los sabios, enriquecida con algunas joyas místicas adicionales y, por supuesto, un pequeño "apunte extra" para conectar este conocimiento con nuestra vida cotidiana y la sanación del alma.
Para comenzar a dimensionar el origen de este conocimiento sagrado, la Brhad-aranyaka Upanisad (4.5.11) nos revela una hermosa verdad sobre la procedencia de los textos:
“Los cuatro Vedas—a saber, el Rg Veda, Yajur Veda, Sama Veda y Atharva Veda—son todos emanaciones del aliento de la gran Personalidad de Dios”.
Sabiendo que todo proviene de la misma Fuente Divina, cuando estudiamos la Bhagavad-gita (9.17), nos topamos con algo muy curioso. Krishna declara de forma contundente: ṛk sāma yajur eva ca, lo que se traduce como: “...Yo soy también el Rg, el Sama y el Yajur Vedas”.
Si prestamos atención, el Atharva Veda fue omitido en este verso. ¿Por qué el Señor dejaría fuera uno de los pilares del conocimiento antiguo? Esta aparente exclusión ha sido objeto de profundas reflexiones tradicionales y académicas que nos ayudan a comprender su trasfondo:
El concepto de "Trayī" (Los Tres Vedas): Históricamente, a los Vedas se les llamaba a menudo Trayī Vidyā o "El triple conocimiento", agrupando al Rig, Sama y Yajur Vedas debido a que forman el núcleo fundamental de los rituales de sacrificio (Yajna).
Enfoque en los sacrificios rituales: La Bhagavad-gita se enfoca en el camino de la devoción y el karma, haciendo referencia frecuente a los rituales de los primeros tres Vedas. Por su parte, el Atharva Veda trata principalmente con la vida cotidiana, incluyendo remedios para enfermedades, conjuros y protección contra fuerzas desfavorables, los cuales generalmente no formaban parte del sistema principal de yajna.
Inclusión por implicación: Sabios como Adi Shankaracharya señalan que la frase incluye la palabra ca (que significa "y"), lo cual se interpreta como la inclusión implícita del Atharva Veda dentro de la estructura general.
En resumen, de los cuatro Vedas, el Atharva Veda se ocupa en gran medida de materias materiales como la música, las artes, la salud, la arquitectura y la astrología. Los otros tres Vedas se consagran de lleno a los asuntos del espíritu. Por esta razón, Krishna resalta que Él es aquellos tres Vedas que se dedican exclusivamente a la trascendencia.
El plano de la pacificación y el plano de la elevación
Para comprender cómo conviven estas dos energías en nuestra existencia, el Srimad-Bhagavatam (10.53.12) nos regala una hermosa escena donde conviven ambas necesidades:
“Los mejores de los brahmanas cantaron mantras de los Vedas Rg, Sama y Yajur para la protección de la novia, y el sacerdote experto en el Atharva Veda ofreció oblaciones para pacificar a los planetas regentes”.
Al comentar este pasaje, Srila Prabhupada nos explica el propósito de este conocimiento correctivo:
“Srila Visvanatha Cakravarti señala que el Atharva Veda a menudo se ocupa de la pacificación de los planetas desfavorables”.
Esto nos deja una lección interesante: necesitamos el conocimiento del Atharva Veda para armonizar nuestra experiencia humana en la Tierra (la salud, las dinámicas de protección, el plano material), pero una vez que el terreno está pacificado, nuestra mente busca sintonizar una frecuencia superior.
¿Por qué Krishna es el Sama Veda?
Aunque históricamente se reconoce que el Veda original es el Yajur Veda, el Señor Krishna decide destacar de forma muy prominente el Sama Veda, mencionándolo directamente tres veces a lo largo de la Bhagavad-gita:
Bhagavad-gita 9.17: “...Yo soy también el Rg, el Sama y el Yajur Vedas”.
Bhagavad-gita 10.22: “De los Vedas, Yo soy el Sama Veda...”
Bhagavad-gita 10.35: “De los himnos del Sama Veda, Yo soy el Brhat-sama...”
¿A qué se debe esta repetida distinción? La razón es profunda: de entre los cuatro Vedas, el Sama Veda es considerado el más importante debido a que en él se manifiesta de forma primordial la vibhuti o la opulencia divina y trascendental del Señor Krishna, la cual sobresale por encima de los demás textos gracias a la exquisita dulzura de su melodía. La música, el ritmo y la armonía espiritual no son inventos humanos; tienen un origen enteramente místico. De hecho, el Srimad-Bhagavatam (3.21.34) nos revela una imagen poética increíble sobre cómo se manifestó este conocimiento en el universo:
“...los himnos que forman la base del Sama Veda fueron vibrados por el batir de las alas del portador del Señor, Garuda”.
La vibración del Sama Veda es tan pura que es la raíz misma de la estructura musical que nos hace suspirar. El mismo Srimad-Bhagavatam (6.5.22) confirma esta conexión directa con el arte:
“...las siete notas musicales —sa, re, ga, ma, pa, dha y ni— provienen originalmente del Sama Veda”.
Por eso, cuando escuchamos o cantamos música, especialmente aquella que eleva el alma, estamos conectando con Krishna directamente.
Y dentro de este Veda musical, existe un himno todavía más específico y bellísimo llamado el Brhat-sama, el cual se canta al concluir las ceremonias védicas más auspiciosas. Este himno glorifica al Señor Krishna cuando asumió el puesto de Indra (el gobernante de los semidioses) durante Su encarnación como Dharmasetu en la era de manvantara. Debido a su melodía celestial e inigualable, el Brhat-sama es entonado con profunda devoción por los mismísimos devas (semidioses) en los planetas superiores.
Al identificarse con el Sama Veda y el Brhat-sama, Krishna nos recuerda que Su naturaleza más íntima no se revela a través del frío intelecto o el ritualismo rígido, sino a través de la belleza, el arte y la dulzura de la vibración trascendental.
Espero de todo corazón que esta pequeña investigación haya sido clara y, sobre todo, útil para su propio camino. A veces, los textos antiguos pueden parecer un laberinto incomprensible o distante, pero cuando los exploramos juntos, en comunidad, con curiosidad y el corazón abierto, tal como lo hicimos en nuestro club de lectura se transforman en un mapa hermoso y profundamente relevante para nuestro día a día.
Gracias por acompañarme en este vuelo de descubrimiento y por permitir que estas letras sean un pequeño refugio. ¡Nos leemos en el próximo apunte!

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