Prueba de Dios (Poema)

 


Dios está aquí, puedo sentirlo.
Pero a veces, no puedo sentirlo,
y eso no significa que se haya ido 
solo significa que tengo que buscarlo.

Tengo que buscarlo dentro y fuera de mí,
y si soy lo suficientemente afortunado,
quizás lo encuentre de nuevo.

A veces lo encuentro en el sabor trascendentalmente dulce del agua,
como si cada sorbo fuera un elixir secreto.
A veces lo encuentro en el silencio de mi mente,
ese lago quieto que no refleja nubes sino eternidad.
A veces lo encuentro en el humilde ronroneo de mi corazón,
ese tambor fiel que toca sin que nadie se lo pida.
Y a veces lo encuentro en las múltiples vibraciones de Su Creación,
como cuerdas de un instrumento infinito que vibran todas a la vez.

Pero a veces Él se aleja,
y no puedo encontrarlo.
Aunque lo busco con los ojos del alma abiertos,
sé que no estoy mirando en los lugares correctos,
y me encuentro solo 
sin esperanza, sin manos a las cuales aferrarme.

Y aun cuando Él retira Su presencia de mí deliberadamente,
sé que lo hace para que pueda sentirlo incluso en Su ausencia.
Incluso ese dolor profundo e incontrolable es, en realidad, Su amor
como un fuego que quema frío,
como una tristeza que llena el corazón,
y qué hermoso es tener el corazón lleno.

Qué hermoso es tener el corazón pleno.

Sé que no me está dejando solo.
Me está haciendo fuerte para que pueda volver a sentirlo.
Y así sigo buscándolo en los lugares correctos,
porque incluso cuando siento que se ha ido,
Él sigue siendo el núcleo de mi corazón.

Él está en todas partes, esperando ser encontrado.
Es el silencio y el sonido.
Es la paz y el dolor.
Es la alegría y el duelo.
Es la prueba de que el amor existe.

Y seguiré buscándolo, hasta encontrarlo una vez, y otra vez, y otra vez.

Madhu


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