¡El perro de Krishna!
Por Raveena Emmanuel
Siempre me pregunté por qué Śrīla Prabhupāda decía que somos el perro de Krishna. Este pensamiento me inquietaba, ¿por qué eligió un perro? Hace unos días, un amigo muy antiguo de mi familia me invitó a una larga conversación. Por la misericordia ilimitada de Krishna, estoy rodeada de almas profundamente espirituales en diversas tradiciones de fe. Este tío mencionó las cualidades del perro. Dijo que un perro tiene hasta cuarenta cualidades, y que una de las más importantes es su humildad. No importa cuánto lo golpees, lo regañes o lo trates con rudeza, el perro seguirá moviendo la cola al verte. Es tan fiel que, cueste lo que cueste, siempre intentará defenderte de cualquier peligro.
Cuando se fue, me quedé reflexionando sobre nuestra conversación, pensando en que ni siquiera somos tan buenos como los perros y aun así nos sentimos tan orgullosos de nosotros mismos. Recordé que Śrīla Prabhupāda pedía frecuentemente que nos sintiéramos como un perro, y así se resolvió mi duda: ¿por qué un perro? S.S. Radhanath Swami explica el principio de los opuestos que se atraen en términos del éxito espiritual. Dice que Krishna es todopoderoso, de modo que si intentamos mostrarle nuestro poder solo lo repeleremos. El poder del conocimiento, la riqueza, la renunciación o la belleza no pueden atraerlo. Lo que lo atrae es la humildad. Cuanto más nos humillamos, más Krishna vendrá corriendo hacia nosotros.
Una actitud tan sencilla, y sin embargo nos resulta tan difícil adoptarla. Porque simplemente no podemos renunciar a nuestra identidad egoísta de ser eruditos, o sumamente talentosos, o excelentes seres humanos, o lo que es aún más común: "yo sé y entiendo todo". Si alguien nos regaña, peor aún, guardamos enemistad eterna contra esa persona, nunca podemos olvidar ese insulto. Ni hablar de seguir amando a esa persona incondicionalmente. Estamos tan condicionados en cada aspecto de la vida y aun así nos sentimos orgullosos. Podemos amar solo si nos aman, podemos ofrecer respeto solo si nos respetan, nos importan los demás solo si a ellos les importamos. Y hablamos de trṇādapi sunīcena.
Me reí de mí misma pensando que decimos tener tanto conocimiento, pero realización, ninguna. Justo entonces me encontré con esta cita: "Con la lectura aprendes, pero con el AMOR comprendes." Y me llegó profundamente. Podemos saberlo todo, pero no comprender nada. Sin importar lo que creamos, en el fondo solo nos amamos a nosotros mismos. Porque si fuéramos verdaderamente desinteresados, no nos lastimaríamos, no sentiríamos enemistad, ni enojo, ni odio. Solo nos preocuparía el placer de nuestro amado.
Ahora, cada vez que veo un perro, pienso: "Ni siquiera soy tan bueno como él."
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