El Pastorcillo
Lo que los grandes sabios buscan en el silencio, lo que los místicos rastrean entre las sombras del pensamiento, lo que el yogī persigue con el aliento contenido y los ojos cerrados sobre el vacío, es un niño. Un niño con la piel del color de la lluvia que está por caer, con una pluma de pavorreal que el viento no le quita, que camina descalzo entre las vacas y conoce el nombre de cada una. No está en el éter ni en la abstracción, no es una idea ni un principio ni una fuerza. Es alguien que recibe amor, y que lo devuelve de maneras que el corazón no termina de contar. Los grandes buscadores lo buscaron hacia adentro, cruzaron océanos de silencio para encontrarlo, y al final lo hallaron afuera, de pie en un campo verde, riendo y tocando su flauta. 🪷